¿A quién pertenece lo que publicamos en Redes Sociales?

Es común pensar que al hacer clic en el botón de “publicar” de Facebook o “tweet” en Twitter, automáticamente la información deja de ser nuestra para pertenecer a estas redes sociales. Esta creencia es parcialmente cierta desafortunadamente. Veamos lo que dicen los “términos y condiciones de uso” de algunas de las redes sociales más populares en nuestro país:

FACEBOOK: Tú eres dueño de todo el contenido y la información que publicas en Facebook, y puedes controlar cómo se comparte a través de la configuración de la privacidad y las aplicaciones. Además:

  • Para el contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotografías y videos (contenido de PI), nos concedes específicamente lo siguiente: una licencia mundial no exclusiva, transferible, sub licenciable, libre de regalías, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook (licencia de PI). Esta licencia de PI finaliza cuando eliminas tu contenido de PI o tu cuenta, a menos que tu contenido se ha compartido con otras personas, y éstas no lo hayan eliminado.
  • Cuando se utiliza una aplicación, tu contenido y la información se comparte con la aplicación. Facebook exige que las aplicaciones respeten tu privacidad, y tu acuerdo con dicha aplicación controlará la forma en la aplicación puede utilizar, almacenar y transferir ese contenido y la información.

TWITTER: Tú conservas los derechos de cualquier contenido que envíes, publiques o muestres a través de Twitter:

  • Al enviar, publicar o mostrar contenido en o a través de Twitter, le concedes una licencia mundial no exclusiva, libre de regalías (con derecho a sublicenciar) para usar, copiar, reproducir, procesar, adaptar, modificar, publicar, transmitir , mostrar y distribuir dicho contenido en todos los medios o métodos de distribución (conocidos ahora o que sean desarrollados en un futuro).
  • Esta licencia incluye el derecho de Twitter para ofrecer dichos contenidos a otras compañías, organizaciones o individuos que se asocian con Twitter para la sindicación, difusión, distribución o publicación de dicho contenido en otros medios y servicios. Estos usos adicionales se pueden hacer sin darte ninguna compensación o retribución económica.
  • Twitter puede modificar o adaptar tu contenido a fin de transmitirlo, mostrarlo o distribuirlo a través de redes informáticas y en diversos medios de comunicación y/o hacer cambios en su contenido que sean necesarias para que se ajuste y adapte a los requisitos o limitaciones de redes, dispositivos, servicios o medios de comunicación.

LINKEDIN: Eres dueño de la información que proporcionas a LinkedIn, y podrás solicitar que se borre en cualquier momento, a menos que hayas compartido información o contenido con terceros y no lo hayan eliminado, o dicha información se ha copiado o almacenado por otros usuarios.

  • Concedes a LinkedIn una licencia no exclusiva, irrevocable, mundial, perpetua, ilimitada, transferible, transmisible y totalmente pagada y libre de regalías para que Linkedin copie, prepare trabajos derivados, mejore, distribuya, publique, elimine, retenga, añada, procese, analice, utilice y comercialice, en cualquier forma conocida ahora o en el futuro, cualquier información que tu proporciones, directa o indirectamente a LinkedIn. Esto incluye cualquier contenido, ideas, conceptos, técnicas o datos de los servicios generados por usuarios, que envíen a LinkedIn, sin ningún tipo de consentimiento adicional previo aviso y/o compensación alguna para ti o para terceros.

Podemos entonces concluir que:

  1. Lo que publicas en Facebook, es tuyo y de Facebook, lo que publicas en Twitter, es tuyo y de Twitter, lo que publicas en Linkedin, es tuyo y de Linkedin. ¡Es como si te casaras por bienes mancomunados con las redes sociales!
  2. En todos los casos concedes una licencia (permiso de uso) mundial, pagada (no tienes derecho a cobro de regalías) e irrevocable (no te puedes después arrepentir y cancelarla) para que las redes sociales hagan con tu información lo que quieran, como modificarla, venderla, distribuirla y republicarla en otros medios.
  3. Una vez que alguien de tu circulo de amigos, followers o contactos (e inclusive las aplicaciones de facebook) copia, almacena, comparte o re-transmite información que tu publicaste, pierdes todo control sobre la misma. Podrás pedir que se borre tu cuenta y lo harán, pero es imposible solicitar que se borre la información que otros tienen sobre ti (fotos, videos, comentarios, etc.).

Después de leer esto, ¿sigues pensando que las redes sociales “son gratis”? El precio que pagamos es muy alto: otorgamos el permiso de usar, modificar, compartir y de hacer prácticamente lo que quieran con nuestra información.

 

Artículo originalmente publicado en: http://www.merca20.com/a-quien-pertenece-lo-que-publicamos-en-redes-sociales/

 

Imagen de: http://www.freedigitalphotos.net/images/view_photog.php?photogid=1152

Google cambia su política de privacidad

De tener más de 60 políticas de privacidad, ahora Google consolida todas en un solo instrumento.

 

La semana pasada causó mucho alboroto en la comunidad de las TIC’s una noticia sobre Google; el gigante de internet comenzó a notificar a millones de sus usuarios que a partir del 1° de marzo fusionará sus más de 60 políticas de privacidad (correspondientes a igual número de “productos” o servicios que brinda en la web) en una sola.

 

Les comparto un resumen de los puntos más importantes de esta nueva política para que usted tome sus propias decisiones. Al final encontrará una breve opinión sobre estos cambios.

 

Google recolecta datos de dos maneras:

  1. Datos que tu le proporcionas (datos personales).
  2. Datos que obtiene Google a través de la utilización de sus servicios:
    1. Datos sobre el dispositivo
    2. Datos de registro
    3. Datos sobre tu ubicación física
    4. Números exclusivos de la aplicación
    5. Almacenamiento local (HTML 5, memoria caché)
    6. Cookies e identificadores anónimos

 

Las finalidades del tratamiento de datos son, entre otras, las siguientes:

  1. Prestar, mantener, proteger y mejorar los servicios, desarrollar nuevos servicios y velar por la protección de Google y de sus usuarios.
  2. Ofrecer contenido personalizado como, por ejemplo, resultados de búsqueda y anuncios más relevantes.
  3. Usar el nombre que proporciones para tu perfil de Google en todos aquellos servicios para cuya utilización sea necesario disponer de una cuenta de Google.
  4. Sustituir los nombres que hayas asociado con anterioridad a tu cuenta de Google de modo que se te identifique de forma coherente en todos los servicios.
  5. Si te pones en contacto con Google, es posible que guarde un registro de tu comunicación para poder resolver más fácilmente cualquier incidencia que se haya producido.
  6. Podrá utilizar tu dirección de correo electrónico para enviarte información acerca de los servicios de Google, incluyendo información sobre próximos cambios o mejoras.
  7. Utilizará los datos recogidos a través de las cookies y otras tecnologías como, para mejorar la experiencia del usuario y la calidad general de sus servicios.
  8. Cuando te muestre anuncios personalizados, no asociará cookies o identificadores anónimos a datos especialmente protegidos (“datos sensibles” bajo la ley mexicana) como, por ejemplo, los relativos a raza, religión, orientación sexual o salud.
  9. 9.    Podrá combinar la información personal de un servicio con la información de otros servicios de Google, incluida la información personal, para que puedas compartir contenido con usuarios que conozcas más fácilmente, entre otros usos. <= Este es el punto que ha causado más molestia en la comunidad. Si se trata de una fusión de 60 políticas de privacidad, ¿no es obvio que así funcionen las cosas? ¿O prefiere usted leer las 60 políticas y enterarse de exactamente lo mismo?

10. Google lleva a cabo el tratamiento de los datos personales en sus servidores, que están ubicados en distintos países del mundo. Podremos llevar a cabo el tratamiento de tus datos personales en un servidor que no esté ubicado en tu país de residencia.

 

Control sobre la información:

Google le permite a todos sus usuarios cierto grado de control sobre su información y la manera en cómo interactúan los productos en línea, por ejemplo: (a) se puede usar el administrador de preferencias de anuncios, (b) usar el editor para visualizar y ajustar el perfil de Google que se muestra a determinados usuarios, (c) controlar con quién compartes tus datos, (d) configurar el navegador para que bloquee todas las cookies, etc.

 

Google puede indexar todos los datos que compartas de forma pública. Sus servicios ofrecen diferentes opciones para compartir o eliminar el contenido generado por los usuarios.

 

Derechos ARCO:

A pesar de ser una empresa americana, Google reconoce tres de los cuatro derechos ARCO  previstos en nuestra legislación, a saber: el derecho de acceder, rectificar y cancelar los datos. El derecho a oponerse a determinado tratamiento no está previsto por esta política. El ejercicio de los derechos de acceso y rectificación se hará en forma gratuita.

 

Curiosamente aclaran que la destrucción de la información residual puede no operar de forma inmediata, puesto que Google “protege nuestros datos para que no puedan ser eliminados de forma accidental o intencionada”.

 

Transferencia de datos:

A decir de Google, no compartirá datos personales con terceros, salvo:

  1. Medie consentimiento del usuario, especialmente tratándose de “datos sensibles”.
  2. Si tu cuenta e Google es gestionada por un administrador del dominio (Google Apps), dicho administrador y quienes lo asistan podrán, entre otras cosas, tener acceso a los datos de la cuenta, cambiar contraseña y limitar tu capacidad para eliminar o editar los datos o los ajustes de privacidad.
  3. Google encargue a terceros o filiales el tratamiento de los datos, en cuyo caso éstos deberán seguir sus instrucciones y políticas de privacidad, garantizando la confidencialidad y seguridad de los datos.
  4. Se trate de motivos legales, tales como: (a) cumplir cualquier requisito previsto en la legislación o normativa aplicable o atender cualquier requerimiento de un órgano administrativo o judicial, (b) detectar o impedir cualquier fraude o incidencia técnica o de seguridad o hacerles frente de otro modo o (c) proteger los derechos, los bienes o la seguridad de Google, de nuestros usuarios o del público en general en la medida exigida o permitida por la legislación aplicable.

 

Seguridad de los datos:

Google encripta “muchos de sus servicios” mediante el protocolo SSL. Ofrece verificación de dos pasos para acceder a cuentas de Google y una función de navegación segura en Google Chrome. Limita el acceso de los contratistas, los agentes y los empleados de Google a la información personal que deben procesar para Google y se aseguran de que cumplan las estrictas obligaciones de confidencialidad contractuales so pena de sanciones laborales que incluyen el despido.

 

Ámbito de aplicación:

Esta política aplica a todos los servicios ofrecidos por Google Inc. y sus filiales.

 

Reclamaciones:

En caso de que Google reciba una reclamación formal por escrito, se pondrá en contacto con la persona que la haya formulado para hacer un seguimiento de la misma. Trabajará con las autoridades reguladoras competentes, incluyendo las autoridades locales de protección de datos, para resolver cualquier reclamación relacionada con la transferencia de datos de carácter personal que no haya podido solucionar directamente con el usuario.

 

Estimado lector, después de 15 años de ser abogado y profesor especialista en derecho informático, en los cuales me ha tocado revisar, analizar y redactar muchas políticas y términos de uso similares, permítame decirle algo: no me sorprende en nada esta nueva política de privacidad de Google. No me rasgo las vestiduras, ni tampoco me preocupo demasiado. Si quiere auto-flagelarse o imitar a la llorona, le invito a que lea detenidamente el contrato de adhesión que firmó con su banco de confianza cuando solicitó un préstamo o su tarjeta de crédito.

#MesíasDigitales

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española nos indica que “Mesías” significa (entre otras cosas): “Sujeto real o imaginario en cuyo advenimiento hay puesta confianza inmotivada o desmedida”. Otros diccionarios definen al mismo término como “Persona en quien se confía ciegamente y a quien se espera como libertadora o redentora”. Hoy, gracias al desmedido crecimiento de las redes sociales, se han creado falsos profetas a los que yo he optado por llamar #MesíasDigitales.

 

Pero… ¿qué o quiénes son los #MesíasDigitales? Básicamente se trata de personas que cuentan con las siguientes características:

  • Gozan de cierta popularidad en redes sociales;
  • Dicha popularidad esta regularmente asociada al gran número de “followers” que tienen en twitter, o “fans” en una página de facebook;
  • Su popularidad es percibida y ejercida usualmente en cierto grupo de personas. Son populares en un determinado segmento de la población digital:
    • gente que tiene cierta preferencia política, religiosa o social
    • personas con cierta especialidad profesional u oficio
    • individuos que comparten ciertos gustos o aficiones

 

(Hasta aquí todo marcha bien, pero los problemas surgen a continuación…)

 

  • Crean su popularidad (se hacen de una masa crítica de seguidores) convirtiéndose en “porros digitales”, lanzando críticas desmedidas – con o sin fundamento –, en contra del gobierno.
  • Sin que nadie se los requiera y sin representación legítima, adoptan posiciones de “defensores de los internautas”, abanderando siempre causas polémicas en contra del gobierno y de la industria.
  • Suelen promover entre sus seguidores ideas anárquicas:
    • “Internet nació libre y así debe permanecer; ¡no a la regulación!”
    • “Puedes copiar todo lo que quieras, bajar todas las canciones que quieras… copiar no es robar, ¡es compartir!”
    • “Las leyes inhiben el acceso a la cultura, ¡no a la propiedad intelectual!
  • Ante el mínimo intento de regulación o acción legal para regular cualquier cosa relacionada con el entorno digital, esgrimen reiteradamente argumentos como si fueran escudos impenetrables:
    • “Es ley mordaza, ¡viola nuestros derechos de libertad de expresión!”
    • “¡Pone en peligro nuestra privacidad!”
  • Crean, dirigen y organizan grupos facciosos que tienen amplias capacidades mediáticas.
  • Aplauden actos criminales realizados por hackers o hacktivistas en contra del gobierno y de la industria.
  • Estratégicamente se asocian o buscan alianzas con personajes bien posicionados en áreas o industrias clave, principalmente los medios de comunicación, la academia y la política.
  • Creen firmemente que solo ellos dicen la verdad, solo sus interpretaciones son válidas; cualquier comentario en contra carece de toda lógica.
  • Si algo anda mal, invariablemente la culpa es del gobierno y/o de la industria, jamás de los internautas.

 

A pesar de que parte de las causas que puedan perseguir estos #MesíasDigitales, y parte de sus argumentos puedan ser lógicos, razonables o justificables, la manera en cómo actúan y las acciones que promueven para la consecución de sus objetivos, suelen restarles credibilidad y respeto.

 

Propuestas de leyes como SOPA y PIPA, y tratados como ACTA, sin duda tienen excesos que pueden vulnerar derechos de usuarios, y también pueden poner en riesgo el futuro de internet. Sin embargo, promover la piratería en la red de manera flagrante y descarada, no nos llevará a ningún futuro prometedor. Todo exceso es nocivo por naturaleza.

 

Estimado lector, porque respeto su intelecto, no le voy a decir qué está bien ni qué esta mal. Estoy seguro que usted tiene la capacidad de tomar sus propias decisiones de manera informada, racional e independiente.

 

Originalmente publicado en: http://www.empresasydinero.com/mesiasdigitales/

 

Image: farconville / FreeDigitalPhotos.net

El Pez por la Boca Muere

El sábado 3 de diciembre de 2011 es una fecha que el candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, es una fecha que jamás olvidará… porque aunque lo desee, las burlas derivadas de su tremenda pifia lo perseguirán por años. Solo para que quede registro de lo que comento, y no por “poner el dedo en la llaga”, recuerdo lo que estará en la memoria de los mexicanos por muchos años: Peña Nieto aseguró que el escritor mexicano Enrique Krauze era el autor de La silla del águila, novela escrita por el Premio Cervantes de Literatura, Carlos Fuentes. Parece simple el error, pero este hombre que aspira a dirigir un país, cantinfleó desesperadamente durante casi cinco minutos para poder salir del apuro; con gestos y señas pedía auxilio a sus asesores para que le ayudaran a no seguir cavando su propia tumba.

 

Aunque este tremendo descuido no es el primero de este personaje político, y tristemente tampoco fue el último, si ha sido el que ha causado un mayor impacto y revuelo en las redes sociales. Y no solo eso, este resbalón monumental fue cubierto por todos los medios de comunicación nacionales, y llegó a medios internacionales como CNN, The Washington Post, el New York Times y el diario Le Monde. El tabloide Neoyorquino publicó que “nisiquiera Justin Bieber muestra la ignorancia de Enrique Peña Nieto”, haciendo referencia al episodio similar que vivió el jovencito cantante de pop en un “talk show” cuando le pidieron que mencionara los continentes, pregunta que desde luego no pudo responder acertadamente.

 

Si los medios nacionales e internacionales que publicaron esta nota fueron rudos, los usuarios de redes sociales fueron implacables. Durante más de 15 días, no han parado las burlas, ridiculizaciones y hasta insultos de toda naturaleza: miles de mensajes de texto en twitter y facebook, fotografías manipuladas, campañas publicitarias imitadas, videos de películas extranjeras con una traducción muy particular, portadas o posters de películas re-diseñados, y desde luego, chistes, cartones y caricaturas a diestra y siniestra. La más contenta de todo este asunto sin duda es Ninel Conde, pues ya llegó quien saliera al quite.

 

Tan fuerte ha sido esta embestida cibernética que ni siquiera los propios priístas salieron a la defensa de su candidato. Los pocos que se atrevieron lo hicieron con respuestas timoratas o argumentos absurdos e indefendibles. Aun suponiendo que la pifia de Peña Nieto no haya sido “tan grave” como algunos medios pretendieron argüir, lo cierto es que fue percibida como tal gracias a la fuerza y contundencia de las redes sociales.

 

La gente se comunica de manera prácticamente instantánea, y los mensajes, fotos y videos se transmiten de manera viral. Los “retweets” y “shares” actúan como agentes multiplicadores portadores de un virus. Los usuarios son adictos a la información, su vicio no solo es acceder a ella, sino compartirla por todos los medios posibles.

 

¿Será este fenómeno capaz de cambiar el rumbo de las elecciones presidenciales? Suponiendo que no lo sea, cuando menos podemos estar seguros de que las redes sociales si tienen la capacidad de moldear tendencias y tal vez hasta equilibren un poco las fuerzas políticas de los candidatos.

 

Después de lo sucedido con el candidato priísta, tal vez todos los candidatos y pre-candidatos presidenciales le tienen más miedo y respeto a las redes sociales, que al más inquisitivo reportero o comunicador de renombre. Todos estarán atentos a lo que sobre ellos se comente en estos medios sociales, e inclusive tratarán de controlar de alguna manera los posibles impactos negativos derivados de los tropiezos en su insaciable carrera por la silla presidencial. No me sorprendería que alguien intentara regular las redes sociales para frenar o menguar estos “ataques cibernéticos”.

 

¿Qué habría pasado si un candidato presidencial de la “envergadura” de Peña Nieto hubiere cometido un error igual o similar hace 6 o 12 años? Tal vez nada, o probablemente el impacto hubiera sido mínimo. Hoy todo político debe repetir esta frase diez veces frente al espejo antes de dar cualquier entrevista: “prefiero ser dueño de mi silencio, que esclavo de mis palabras”.

 

Publicado originalmente en: http://www.empresasydinero.com/el-pez-por-la-boca-muere/

 

Image: photostock / FreeDigitalPhotos.net

El Cuarto Poder: Las Redes Sociales

A Charles Louis de Secondat, mejor conocido como “el Barón de Montesquieu”, quien fuera destacado cronista y pensador político francés en la época de la ilustración, se le atribuye la creación de la teoría de “la división de poderes”, tomada de las ideas de John Locke. En su obra “Del Espíritu de las Leyes” se describe la división de los Poderes del Estado en tres poderes: el legislativo, el ejecutivo y judicial. Montesquieu promueve que su titularidad se encargue respectivamente al Parlamento o Congreso, al Gobierno (Presidente o Primer Ministro) y los Tribunales de Justicia. Este esquema de gobierno ha sido adoptado en muchas constituciones de diversos países en el mundo. Se dice que “la división de poderes” es el elemento base del Constitucionalismo Moderno.

 

A pesar de que la expresión “el cuarto poder” suele pensarse de reciente creación, fue acuñada por Edmund Burke (1729-1797) para denominar a la prensa, aludiendo la extraordinaria influencia que ésta ejercía en los años previos a la Revolución Francesa.

 

Aunque no soy Burke ni Montesqieu, y que me perdonen el atrevimiento y la comparación, para mi el cuarto poder ya no es la prensa, son las redes sociales.

 

En la actualidad la gente ya no “compra” tan fácilmente las notas tendenciosas o contenidos muchas veces manipuladas por la prensa tradicional. De hecho, es común que suceda todo lo contrario, la gente NO cree en la prensa, pero si cree en lo que lee en las redes sociales. Y eso sin considerar a las millones de personas que viven en países con regímenes totalitarios (socialistas, comunistas, religiosos), en donde la prensa es controlada por el gobierno. En pocas palabras, no importa si se trata de un país liberal, democrático, conservador o “totalitario”, la gente ya no cree en la prensa, o en el mejor de los casos, su porcentaje de credibilidad ha bajado considerablemente.

 

Durante el 2011 el mundo se estremeció con fenómenos nacionales e internacionales, tales como el asunto de los “twitteros terroristas” de Veracruz, las movilizaciones de “los indignados” en los Estados Unidos y particularmente “el levantamiento árabe”, en donde ciudadanos de Egipto, Libia y Túnez buscaron derrocar a dictadores que se mantuvieron durante décadas en el poder. Estos movimientos tienen algo en común: el uso preponderante de las redes sociales (twitter y facebook particularmente, seguidos muy de cerca por YouTube) como herramientas de comunicación, organización, difusión y medio para convocar a otros ciudadanos a sumarse a dichas causas.

 

El poderío de estas redes, respaldadas la mayoría de las veces por los “teléfonos inteligentes”, fue tan evidente que algunos gobiernos árabes suspendieron temporalmente el uso de internet, y muchos de ellos solicitaron a la empresa Blackberry su colaboración para averiguar datos de cómo se ponían de acuerdo los “rebeldes” a través del servicio de mensajería instantánea de dichos teléfonos.

 

El Primer Ministro británico, David Cameron, en el mes de agosto llegó a proponer una prohibición al uso de redes sociales durante disturbios. “El libre flujo de la información a veces puede ser un problema”, afirmó el Primer Ministro, mientras convocaba a Twitter, Facebook y Research In Motion (fabricante de Blackberry) para sostener una reunión a fin de discutir su papel en los recientes brotes de violencia en Londres.

 

En México, en los últimos meses el grupo de hacktivistas Anonymous ha hecho un amplio uso de redes sociales como YouTube y Twitter para promover sus ataques cibernéticos disfrazados de “actos de protesta social y libertad de expresión”.

 

Nuestro país está a pocos meses de vivir toda la parafernalia electoral federal. En marzo de este año la revista Merca 2.0 publicó un interesante estudio en formato de infografía llamado “Los presidenciables en las redes sociales”. Como ya transcurrieron varios meses de la elaboración de esta infografía, me permití actualizar algunas cifras:

PAN

PRI

PRD

“Me Gusta” en Facebook

8,523

24,108

6,494

Seguidores en Twitter

28,802

6,283

10,097

37,325

30,391

16,591

En términos generales el PAN ha hecho un uso más eficiente de las principales redes sociales, seguido de cerca por el PRI, mientras que el PRD se ubica en un lejano tercer lugar.

 

Las casi 85,000 personas que figuran en esta simple sumatoria pudieren verse como un número muy reducido si lo comparamos con los millones de mexicanos que tienen en edad para votar. Sin embargo, no hay que olvidar que el poder de las redes sociales radica primordialmente en tres factores: (1) la inmediatez de la comunicación, (2) la “transmisión viral” de la misma (“retweets” en Twitter y “shares” en Facebook), y (3) la casi nula posibilidad de censura previa o injerencia gubernamental sobre estas redes sociales.

 

No olvidemos que el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, hizo un extraordinario y exitoso uso de las redes sociales en su campaña para llegar a la Casa Blanca. Tan es así que invitó a formar parte de su equipo de asesores de campaña al CEO de Google, Eric Schmidt. El pasado mes de febrero, Obama invitó a cenar a líderes de las principales compañías de la industria de las tecnologías de la información en reconocimiento a la contribución que han hecho a la economía estadounidense en las últimas décadas. Entre ellos se encontraban: Dick Costolo, CEO de Twitter, Eric Schmidt Presidente y CEO de Google y Mark Zuckerberg, Fundador, Presidente y CEO de Facebook.

 

¿Cuál será el papel que jueguen las redes sociales en las próximas elecciones presidenciales en México? ¿Veremos a los candidatos presidenciales haciendo un uso real y efectivo de las redes sociales? ¿Pueden las redes sociales cambiar el rumbo de las próximas elecciones del 2012? Usted… ¿qué opina?

 

Publicado originalmente en: http://www.empresasydinero.com/el-cuarto-poder-las-redes-sociales/

 

Image: Kookkai_nak / FreeDigitalPhotos.net

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