El Pez por la Boca Muere

El sábado 3 de diciembre de 2011 es una fecha que el candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, es una fecha que jamás olvidará… porque aunque lo desee, las burlas derivadas de su tremenda pifia lo perseguirán por años. Solo para que quede registro de lo que comento, y no por “poner el dedo en la llaga”, recuerdo lo que estará en la memoria de los mexicanos por muchos años: Peña Nieto aseguró que el escritor mexicano Enrique Krauze era el autor de La silla del águila, novela escrita por el Premio Cervantes de Literatura, Carlos Fuentes. Parece simple el error, pero este hombre que aspira a dirigir un país, cantinfleó desesperadamente durante casi cinco minutos para poder salir del apuro; con gestos y señas pedía auxilio a sus asesores para que le ayudaran a no seguir cavando su propia tumba.

 

Aunque este tremendo descuido no es el primero de este personaje político, y tristemente tampoco fue el último, si ha sido el que ha causado un mayor impacto y revuelo en las redes sociales. Y no solo eso, este resbalón monumental fue cubierto por todos los medios de comunicación nacionales, y llegó a medios internacionales como CNN, The Washington Post, el New York Times y el diario Le Monde. El tabloide Neoyorquino publicó que “nisiquiera Justin Bieber muestra la ignorancia de Enrique Peña Nieto”, haciendo referencia al episodio similar que vivió el jovencito cantante de pop en un “talk show” cuando le pidieron que mencionara los continentes, pregunta que desde luego no pudo responder acertadamente.

 

Si los medios nacionales e internacionales que publicaron esta nota fueron rudos, los usuarios de redes sociales fueron implacables. Durante más de 15 días, no han parado las burlas, ridiculizaciones y hasta insultos de toda naturaleza: miles de mensajes de texto en twitter y facebook, fotografías manipuladas, campañas publicitarias imitadas, videos de películas extranjeras con una traducción muy particular, portadas o posters de películas re-diseñados, y desde luego, chistes, cartones y caricaturas a diestra y siniestra. La más contenta de todo este asunto sin duda es Ninel Conde, pues ya llegó quien saliera al quite.

 

Tan fuerte ha sido esta embestida cibernética que ni siquiera los propios priístas salieron a la defensa de su candidato. Los pocos que se atrevieron lo hicieron con respuestas timoratas o argumentos absurdos e indefendibles. Aun suponiendo que la pifia de Peña Nieto no haya sido “tan grave” como algunos medios pretendieron argüir, lo cierto es que fue percibida como tal gracias a la fuerza y contundencia de las redes sociales.

 

La gente se comunica de manera prácticamente instantánea, y los mensajes, fotos y videos se transmiten de manera viral. Los “retweets” y “shares” actúan como agentes multiplicadores portadores de un virus. Los usuarios son adictos a la información, su vicio no solo es acceder a ella, sino compartirla por todos los medios posibles.

 

¿Será este fenómeno capaz de cambiar el rumbo de las elecciones presidenciales? Suponiendo que no lo sea, cuando menos podemos estar seguros de que las redes sociales si tienen la capacidad de moldear tendencias y tal vez hasta equilibren un poco las fuerzas políticas de los candidatos.

 

Después de lo sucedido con el candidato priísta, tal vez todos los candidatos y pre-candidatos presidenciales le tienen más miedo y respeto a las redes sociales, que al más inquisitivo reportero o comunicador de renombre. Todos estarán atentos a lo que sobre ellos se comente en estos medios sociales, e inclusive tratarán de controlar de alguna manera los posibles impactos negativos derivados de los tropiezos en su insaciable carrera por la silla presidencial. No me sorprendería que alguien intentara regular las redes sociales para frenar o menguar estos “ataques cibernéticos”.

 

¿Qué habría pasado si un candidato presidencial de la “envergadura” de Peña Nieto hubiere cometido un error igual o similar hace 6 o 12 años? Tal vez nada, o probablemente el impacto hubiera sido mínimo. Hoy todo político debe repetir esta frase diez veces frente al espejo antes de dar cualquier entrevista: “prefiero ser dueño de mi silencio, que esclavo de mis palabras”.

 

Publicado originalmente en: http://www.empresasydinero.com/el-pez-por-la-boca-muere/

 

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