Entrevista a Joel Gómez en Neurona Digital Radio: Tips Legales para Emprendedores Digitales

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16 de abril de 2012.- Karla Tapia entrevistó a Joel Gómez para el programa “AMIPCI en Vivo” en Neurona Digital Radio > “Tips Legales para Emprendedores Digitales”.
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Historia de un Plagio Judicial en el Día Mundial de la Propiedad Intelectual

Hace semana y media aproximadamente, recibí una invitación para asistir a la conferencia “La Prueba Electrónica” que dictaría un Juez Civil del Distrito Federal. El tema me atrajo mucho, así que no dudé en apartar mi lugar casi de inmediato. El evento fue hoy en un lujoso Hotel de Polanco. La hora a la que fuimos convocados fue las 8am, pero justo ayer a las 4:20pm recibimos un correo de los organizadores, avisando que el Juez por un imprevisto iba a llegar no a las 8, sino a las 9am. Lo cierto es que el Juez no llegó a las 9, sino a las 9:40am.

Inicia la charla con el tema “Delincuentes Informáticos”, lo cual me pareció raro pues el Juez era Civil, no Penal. Apenas iba en el tercer  slide de su presentación cuando me topo con imágenes que uso en muchas de mis presentaciones sobre delitos informáticos, situación que me puso alerta de inmediato, pues no son fotos comunes y nunca he visto que las usen otros colegas que imparten charlas similares. Llegó el cuarto slide y de nueva cuenta aparece ahora una gráfica (hecha por mi desde cero) que  uso en mis presentaciones sobre delitos informáticos. El estómago se me empezó a revolver literalmente.

Ya no me causó sorpresa, sino irritación extrema, que el quito, sexto, séptimo y hasta el último slide de “su” presentación de delitos informáticos, eran copia literal de una de mis presentaciones. Saqué el teléfono y no dudé en publicar esto en twitter y facebook, preguntando a la audiencia “¿le digo o no le digo?”. El 99% de las respuestas en ambas redes sociales fue contundente “¡si, dile!”. Busqué en internet mi ponencia y la descargué de inmediato; se la mostré al organizador del evento (lo tenía a un lado) y entendió mi molestia que ya había notado minutos antes. Se puso a mensajear con la coordinadora del Comité (que estaba frente a él) y ambos tenían cara de… “¿y ahora, qué va a hacer Joel?”.

Mientras, seguía leyendo las contestaciones de twitter y facebook (sin dejar de echar un ojo a los “slides piratas“). Una amiga inocentemente me puso un mensaje en Facebook que dice “a lo mejor ambos fueron a la misma fuente“. Pensé en la respuesta: “Amiga, esa conferencia la he impartido más de 40 veces en todo México, frente a Poderes Judiciales de diversos estados, la Academia Nacional de Seguridad Pública (2002), un Congreso Internacional de Cibercriminalidad que organizó la PGR (2006), el cual fue transmitido por TV en el Canal Judicial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y numerosas clases impartidas en el Instituto Nacional de Ciencias Penales… la fuente soy yo“. Los textos eran iguales, las definiciones las mismas, y las gráficas e imágenes idénticas… solo cambió la distribución del texto dentro de cada slide.

No era la primera vez que me pirateaban esta misma presentación. En junio del año pasado descubrí que un blog tenía publicados textos parciales (copiados literalmente) de mi presentación. Contacté al titular del blog y en primera instancia negó el acto de plagio, pero cuando le mostré las pruebas no tuvo más remedio que reconocerlo. Le pregunté de dónde había obtenido la información y me dijo: “obtuve los conceptos de un libro de texto es la guía de estudios del sistema CECyTE Quintana Roo, para la carrera de técnico en informática. Estos libros están hechos por los maestros de estas escuelas en todo el país según me enteré.” Afortunadamente entró en razón el muchacho y logré me citara: http://ravenblog.over-blog.net/m/article-43785465.html

Pero volviendo al tema del triste suceso del día de hoy, pasaban los minutos y yo seguía pensando, ¿qué hago? Ciertamente no quería armar un escándalo, pero el organizador me veía tan molesto que casi al final de la presentación del Juez se acercó y me dijo: “Joel, si quieres decirle públicamente lo que gustes, adelante!”. Hoy se celebra el Día Mundial de la Propiedad Intelectual, ¡no podía ser de otra manera! Quise esperarme hasta el final para ver si no me citaba (habiendo citado a otros autores en la segunda parte de su plática), y no lo hizo.

Llegada la sección de preguntas y respuestas levanté la mano y le dije: “¿Juez, de dónde obtuvo la información de su ponencia sobre Delitos Informáticos?” Fue producto de una investigación… son materiales del Doctorado en Derecho de la UNAM, son de la autoría del Doctor Rodrigo, comentó. Ni son de la UNAM ni son de ningún Doctor Rodrigo, son míos. Y dígale al “doctor” Rodrigo que si sigue usando mis materiales que por favor me cite en todos y cada uno de los slides, por que se los fusiló literalmente, repliqué.

Ya no les cuento la cara que puso el Juez. Medio se disculpó, sacó una hoja con bibliografía que no alcanzó a proyectar (en donde obviamente no aparecía un servidor), trastabilló y me pidió mi nombre completo para “verificarlo con la UNAM“.

No me molesta en lo absoluto que usen mis presentaciones, de hecho procuro publicarlas en Slideshare, en mi blog personal y en otro de mis blogs: www.derechoinformatico.mx. Lo que me molesta es el plagio flagrante, más cuando viene del Poder Judicial y de la máxima casa de estudios (suponiendo sin conceder que haya dicho la verdad el Juez). Creo en los beneficios de compartir el conocimiento, dentro de los límites legales y respetando siempre los derechos del autor.

!FELIZ DÍA MUNDIAL DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL¡

 

Imagen de: http://www.freedigitalphotos.net/images/view_photog.php?photogid=2664

La seguridad y confidencialidad de la información es obligación de todos

Nos guste o no, tenemos que reconocer que nuestra información está en todas partes. Los datos personales de nuestros clientes, proveedores, amigos y familia se andan paseando en emails, teléfonos inteligentes, tabletas electrónicas, laptops, tarjetas de memoria, usb drives y hasta en “la nube”; datos financieros y patrimoniales de empleados y clientes sufren la misma suerte, incluyendo hojas olvidadas en impresoras “públicas” por horas y la impresión en papel “reciclado”; nuestros nombres, teléfonos y direcciones desfilan por incontables mesas de recepción de restaurantes y ventanillas bancarias; y obviamente todo lo que hacemos en tanto en internet, como en nuestras computadoras y teléfonos, deja un rastro digital.

Independientemente de que los “convenios o contratos de confidencialidad” (NDA’s por sus siglas en inglés) no solo existen, sino son ampliamente conocidos por la comunidad de negocios, estos no son la única fuente, ni la más importante, de obligaciones de confidencialidad y seguridad de la información. De hecho, el único objetivo de un NDA es y debe ser la confidencialidad de la información; este instrumento no debe usarse como medio para buscar la “seguridad de la información” ni para satisfacer requisitos de otras leyes, como la de protección de datos personales.

La seguridad y confidencialidad de la información son dos cosas distintas; de hecho desde una perspectiva práctica podríamos considerar a la seguridad como el género y a la confidencialidad como la especie. La madre de todas las tareas universitarias (Wikipedia) define a “Seguridad de la Información” como: todas aquellas medidas preventivas y reactivas del hombre, de las organizaciones y de los sistemas tecnológicos que permitan resguardar y proteger la información buscando mantener la confidencialidad, la disponibilidad e Integridad de la misma.

Por otro lado, la confidencialidad de la información en su sentido positivo (punto de vista técnico) significa que “el acceso a la información únicamente se realice por personas que cuenten con la debida autorización”. En su sentido negativo (punto de vista legal), confidencialidad de la información significa que la misma no debe divulgarse o compartirse con terceros, sin autorización expresa de las partes involucradas.

Muchas leyes nos obligan a mantener la confidencialidad y/o seguridad de la información:

  • Si eres profesionista, la Ley General de Profesiones te obliga a guardar estrictamente el secreto de los asuntos que tus clientes te confíen;
  • Si eres empleado, la Ley Federal del Trabajo te obliga a guardar escrupulosamente los secretos técnicos, comerciales y de fabricación de los productos a cuya elaboración concurras directa o indirectamente, o de los cuales tengas conocimiento por razón del trabajo que desempeñas, así como de los asuntos administrativos reservados, cuya divulgación pueda causar perjuicios a la empresa;
  • A toda aquella persona que, con motivo de su trabajo, empleo, cargo, puesto, desempeño de su profesión o relación de negocios, tenga acceso a un secreto industrial del cual se le haya prevenido sobre su confidencialidad, la Ley de la Propiedad Industrial lo obliga a abstenerse de revelarlo sin causa justificada y sin consentimiento de la persona que guarde dicho secreto, o de su usuario autorizado.
  • Si eres una persona física o moral y contratas a un trabajador que esté laborando o haya laborado, o a un profesionista, asesor o consultor que preste o haya prestado sus servicios para otra persona, con el fin de obtener secretos industriales de ésta, la Ley de la Propiedad Industrial establece que serás responsable del pago de daños y perjuicios que le ocasione a dicha persona (física o moral).
  • Si tienes una página web (incluyendo sitios móviles) en donde se realizan transacciones comerciales electrónicas, la Ley Federal de Protección al Consumidor te obliga a:
    • Utilizar la información proporcionada por el consumidor en forma confidencial, por lo que no podrás difundirla o transmitirla a otros proveedores ajenos a la transacción, salvo autorización expresa del propio consumidor o por requerimiento de autoridad competente;
    • Utilizar alguno de los elementos técnicos disponibles para brindar seguridad y confidencialidad a la información proporcionada por el consumidor e informarás a éste, previamente a la celebración de la transacción, de las características generales de dichos elementos.
    • Si eres persona física o moral y tienes una base de datos o das tratamiento a  datos personales, tanto en el plano físico como electrónico, la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares te obliga a establecer y mantener medidas de seguridad administrativas, técnicas y físicas que permitan proteger los datos personales contra daño, pérdida, alteración, destrucción o el uso, acceso o tratamiento no autorizado.
    • La misma ley establece que:
      • Si eres responsable o tercero que interviene en cualquier fase del tratamiento de datos personales, deberás guardar confidencialidad respecto de éstos, obligación que subsistirá aun después de finalizar sus relaciones con el titular o, en su caso, con el responsable.
      • Si los datos personales son vulnerados (si se te pierden, si hay un acceso no autorizado, si te hackean), deberás informar de forma inmediata a los titulares de los datos, a fin de que ellos puedan tomar las medidas correspondientes a la defensa de sus derechos.

Espero que ahora nos quede claro una idea muy simple: ¡la seguridad y confidencialidad de la información es obligación de todos! No importa si tienes o no firmado un contrato o cláusula de confidencialidad, la ley te obliga en la mayoría de los casos a proteger la confidencialidad, disponibilidad e integridad de la información.

 

Artículo originalmente publicado en: http://www.merca20.com/la-seguridad-y-confidencialidad-de-la-informacion-es-obligacion-de-todos/

Tu sitio web… ¿cumple con la ley de protección al consumidor?

Cuando creamos un sitio web, en nuestro proceso de planeación solemos pensar típicamente en: 1) contratar servicios de hosting, 2) registrar el nombre de dominio, 3) contratar a un equipo de trabajo consistente en: diseñador, webmaster, mercadólogo digital, un experto en SEO y tal vez hasta un community manager. Pero alguna vez nos detenemos a pensar: ¿cumple mi sitio web con la ley?

Tratándose de “compliance” existen dos leyes cuya observancia es obligatoria para sitios web que realizan actividades de comercio electrónico y/o tratan datos personales: la Ley Federal de Protección al Consumidor y la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares (y su Reglamento). En esta ocasión trataremos los requisitos de la primera ley, que aparecen en el Capítulo VII BIS, denominado “De los derechos de los consumidores en las transacciones efectuadas a través del uso de medios electrónicos, ópticos o de cualquier otra tecnología”.

En primera instancia, nótese que el título de este capítulo de la ley de protección al consumidor es bastante amplio, por lo que aplica tanto a comercio electrónico tradicional (realizado en “sitios web”), como a aquél realizado a través de dispositivos móviles (m-commerce).

En la celebración de transacciones electrónicas realizadas entre proveedores y consumidores, el proveedor de bienes o servicios deberá cumplir lo siguiente:

I. Utilizará la información proporcionada por el consumidor en forma confidencial, por lo que no podrá difundirla o transmitirla a otros proveedores ajenos a la transacción, salvo autorización expresa del propio consumidor o por requerimiento de autoridad competente;

II. Utilizará alguno de los elementos técnicos disponibles para brindar seguridad y confidencialidad a la información proporcionada por el consumidor e informará a éste, previamente a la celebración de la transacción, de las características generales de dichos elementos;

III. Deberá proporcionar al consumidor, antes de celebrar la transacción, su domicilio físico, números telefónicos y demás medios a los que pueda acudir el propio consumidor para presentarle sus reclamaciones o solicitarle aclaraciones;

IV.- Evitará las prácticas comerciales engañosas respecto de las características de los productos;

V. Dará a conocer toda la información sobre los términos, condiciones, costos, cargos adicionales, en su caso, formas de pago de los bienes y servicios ofrecidos por el proveedor;

VI. Respetará la decisión del consumidor en cuanto a la cantidad y calidad de los productos que desea recibir, así como la de no recibir avisos comerciales; y

VII. Se abstendrá de utilizar estrategias de venta o publicitarias que no proporcionen al consumidor información clara y suficiente sobre los servicios ofrecidos, en especial tratándose de prácticas de mercadotecnia dirigidas a la población vulnerable, como los niños, ancianos y enfermos, incorporando mecanismos que adviertan cuando la información no sea apta para esa población.

Muchos de estos requisitos se cumplen a través de un documento que los abogados solemos llamar “Términos y Condiciones de Uso”. Este documento no requiere una forma especial, pero sí debe contener al menos la información señalada en las fracciones I, II, III y V. También es importante resaltar que antes de celebrar la transacción electrónica, es importante haber informado al consumidor sobre las características de los elementos de seguridad y confidencialidad, así como el domicilio físico y números telefónicos para atender reclamaciones, aclaraciones y quejas.

Aunque es una tendencia de derecho anglosajón, deberás decidir si adoptas el mecanismo “browse wrap” o “click wrap” para demostrar el consentimiento de los consumidores. El primero se da cuando el consumidor acepta tus términos y condiciones de uso solo por navegar en él (de ahí el término “browse wrap”). El segundo opera cuando el consumidor tiene que aceptar dichos términos y condiciones de uso haciendo clic en algún botón que diga “Acepto”, “De Acuerdo” o frases similares (“click wrap”). En mi opinión, el mecanismo “browse wrap” es apto para sitios web que no celebran transacciones electrónicas ni recopilan datos personales. El mecanismo “click wrap” es idóneo para sitios que realizan transacciones electrónicas y/o tratan datos personales.

Después de leer lo anterior, usando la caja de comentarios que aparece abajo me podrás responder la pregunta: “Tu sitio web… ¿cumple con la ley de protección al consumidor?”. Si tu respuesta es negativa no hay nada de qué preocuparse, ¡esto va a quedar entre tu y yo solamente!

 

Artículo publicado originalmente en: http://www.merca20.com/tu-sitio-web-cumple-con-la-ley-de-proteccion-al-consumidor/

 

Imagen de: http://www.freedigitalphotos.net/images/view_photog.php?photogid=2365

Protege tu marca en el ciberespacio

Hoy en día las marcas de empresas, productos y servicios se usan ampliamente en internet: nombres de dominio, blogs, páginas de fans, canales de video, hashtags, cuentas y grupos en redes sociales de toda índole. Obviamente, la mayoría de las veces ese “uso” es no autorizado por los titulares de las marcas registradas. Los cibernautas, y en particular los usuarios de redes sociales, tienen una amplia y casi irrestricta capacidad mediática.

Hay abusos que podemos prevenir desde el punto de vista legal y desafortunadamente hay otros que no. Hay acciones legales que podemos emprender ante un abuso o violación de nuestras marcas, y habrá ocasiones en que no podemos hacer nada. Para estar en la mejor posición legal y práctica para defender nuestras marcas, les comparto algunas sugerencias:

 

  • Registra tu marca ante el IMPI. Aunque técnicamente usted no necesita un abogado para realizar este proceso, es recomendable que se asesore legalmente. Cualquiera puede realizar una búsqueda de marcas o llenar un formato de solicitud de marca, pero sabe usted: ¿qué tipo de búsqueda realizar?, ¿cuál formato debe llenar?, ¿cuál es la diferencia entre una marca nominativa, innominada, mixta y tridimensional?, ¿en cuál de las 45 clases internacionales debe registrar su marca?, ¿qué hacer si el IMPI le gira un oficio de objeción o anterioridad? Aunque usted no lo crea, registrar una marca con asesoría legal no es un proceso necesariamente costoso. Dependiendo el tipo de abogado o despacho que contrate, le puede costar entre $5,000 y $10,000 pesos (incluyendo el pago de derechos a gobierno).

  • Registra todos los nombres de dominio que puedas que sean idénticos  -o inclusive similares- a tu (a) marca, (b) slogan publicitario (aviso comercial) y (c) nombre de tu empresa (denominación social). Si piensas que es buena idea ahorrarte $10 o $40 dólares al no registrar nombres de dominio que no vas a usar o no te interesan (a pesar de ser idénticos o similares a tu marca o slogan), piensa también que una disputa por un nombre de dominio puede llegar a costarte entre $3,000 y $6,000 dólares. No menosprecies los ccTLD’s (nombres de dominio de país o territoriales); desde un punto de vista legal/marcario vale tanto un .com.mx o un .mx, como un .com.

  • Registra todas las cuentas en redes sociales que sean idénticas a tu (a) marca, (b) slogan publicitario (aviso comercial) y (c) nombre de tu empresa (denominación social). Esta recomendación incluye fan pages, canales de video y vanity URL’s. Si ignoras mi consejo anterior, existe un mecanismo legal que ha probado ser exitoso para pelear contra registros abusivos de nombres de dominio llamado UDRP (Política Uniforme de Resolución de Disputas de Nombres de Dominio). Sin embargo, si pierdes la oportunidad de registrar tu marca, slogan o nombre de tu empresa en las principales redes sociales (Facebook, Twitter, YouTube, Pinterest y Linkedin), es muy probable que no tengas un recurso legal para recuperarlo. Algunas redes sociales tienen políticas para resolver asuntos relacionados con violaciones a propiedad intelectual, pero no hay ninguna garantía de que dichos mecanismos sean eficientes o funcionen adecuadamente.

  • Cuida que tus nombres de dominio y cuentas en redes sociales (incluyendo fan pages, canales de video, etc.) sean siempre idénticos a tu marca registrada. Las marcas, una vez obtenido el título correspondiente, deben usarse tal cual fueron registradas. Todos tus registros en internet y redes sociales deben ser idénticos si quieres tener mejores posibilidades de éxito en un conflicto legal. Es una pésima práctica registrar:
www.mimarca.com www.mimarcaenmexico.mx
www.twitter.com/mimarcaoficial www.facebook.com/siguemimarca
www.youtube.com/user/elcanaldemimarca www.pinterest.com/lasfotosdemimarca

Por último, recuerda que los registros marcarios te otorgan una protección territorial (si registras en México tu marca, estás protegido en México). El uso de internet no conoce fronteras, por lo que los problemas jurisdiccionales son recurrentes. Es por ello que es preferible invertir tiempo y algo de dinero en hacer registros múltiples de nombres de dominio y en redes sociales, para minimizar posibles problemas legales posteriores.

 

Artículo publicado originalmente en: http://www.merca20.com/protege-tu-marca-en-el-ciberespacio/

 

Imagen de: http://www.freedigitalphotos.net/images/view_photog.php?photogid=2664

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