Zapatero a tu zapato



Durante el mes de junio impartí varias conferencias, algunas en Monterrey, una en Querétaro y otras en el Distrito Federal. Algunos temas están de moda, y se escuchan casi en todos los eventos: cloud computing, ACTA y el proyecto de nueva Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares.

Me llamó particularmente la atención que en dos eventos y ciudades diferentes, me topé a dos conferencistas (también distintos) hablando de la nueva Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares. La única coincidencia de estas dos circunstancias, es que ninguno de los dos conferencistas era abogado (de hecho, uno de ellos es buen amigo a quien aprecio y respeto mucho), ambos eran ingenieros o especialistas en asuntos cibernéticos (técnicos).

La ponencia de quien era mi amigo la esuché muy pocos minutos, pues estaba terminando de preparar mi participación, así que no puedo comentar sobre ella (casualmente, jeje). Sin embargo, la ponencia de el otro ingeniero / técnico en TI’s si la escuché completa. Debo reconocer que este señor tiene dominado el arte de hablar en público. Muy convincente, su presentación con textos breves, concisos y muchos dibujitos (muy “de ingeniero”).

El problema no era su presentación (aunque los slides estaban en inglés, y la audiencia era evidentemente hispanoparlante), sino lo que decía mientras brincaba de slide en slide. Con mucha seguridad empezó a hablar de la privacidad y su regulación en el mundo, los diferentes esquemas o modelos regulatorios, y finalmente comenzó a hablar de la multicitada ley de protección de datos personales, en ese entonces todavía no publicada en el DOF, pero si en la Gaceta del Senado.

Daba datos tan específicos como si los hubiera memorizado: “La ley habla de que las empresas tienen que tener un CIO (Chief Information Officer) o CISO (Chief Information Security Officer) que sea responsable de vigilar los datos en las empresas”, “la ley tiene sanciones hasta por $60 millones de pesos“, etc. Cuando mencionó esto último, en lo único que pude pensar es “zapatero a tu zapato“.

Fue tal mi indignación que me acerqué con uno de los organizadores para decirle que no estaba de acuerdo con lo que el expositor estaba diciendo, y que era mi deber como abogado y profesional, desmentirlo cuando me tocara el turno al micrófono. A lo cual me contestó “no si yo ya había escuchado eso de los $60 millones de pesos, lo dijo el Dr. Fulanito de Tal en otro evento al que asistí” (como tratándome de convencer que no contradijera su dicho).

Entonces entendí la lección: cuando uno es conferencista, no importa la carrera o especialidad que ostentes, tienes una gran responsabilidad al transmitir conocimientos al público. La gente te toma por experto, y por ende, lo que uno dice adquiere la calidad de “verdad absoluta”… mientras no haya un abogado metiche que diga lo contrario!

Afortunadamente ignoré la “sutil sugerencia” de no contradecir a nadie, me subí al podium y en su momento con slide en pantalla gigante le mostré a la audiencia el artículo 64 de la ley que marca las sanciones, con las correspondientes multiplicaciones de salarios mínimos a pesos. La multa más severa que prevee la ley es de $38,387,200 pesos (320,000 días de salario mínimo vigente en el D.F.), cifra muy distante a los famosos “$60 millones de pesos”.

Me queda muy claro que los abogados no somos dueños de las leyes, pero somos quienes estamos mejor capacitados para opinar sobre ellas. Cualquiera puede leer una ley en el Diario Oficial de la Federación, pero eso no convierte a nadie en experto (esto incluye a abogados no conocedores de la materia!). Hay que conocer los antecedentes legislativos locales e internacionales, la doctrina global sobre el tema, opiniones de otros expertos, etc.

Tengo muchos amigos ingenieros, y los respeto mucho… y por respeto a ellos (y reconocimiento de mis propias limitaciones profesionales), jamás me atrevería a dar una conferencia sobre cómo configurar un firewall, cómo realizar una investigación de cómputo forense, cómo rastrear intrusos en una VPN, etc. Si son contadores, hablen de contabilidad. Si son ingenieros, hablen de asuntos técnicos cibernéticos. Si son abogados, hablen de leyes.

Zapatero… a tu zapato!